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ULTRAJES
S.A.
Por
Guillermo A. Ortega - 20 mayo 2007
Foto
de Arturo Rodriguez descargada de Internet. Africano detenido
por la policía española tentando entrar
en las Islas Canarias para llegar al continente Europeo.
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Al
final del siglo pasado, Salvador de Bahía era una de aquellas
ciudades, que después de visitarla, sólo restaban
dos opciones: irse con la promesa de volver luego o mudarse inmediatamente
para ella. Desconozco si todavía existe este simpático
desafío de la vida porque, actualmente se ha transformado
en una ciudad cruel sumergida en los intereses especulativos de
nativos y aventureros cuya base es la violencia moral y ética.
Se
ha implantado el espíritu corporativo en todas las áreas
de la actividad humana como una forma de protección o aun
para abusar del poder sobre los más débiles prevaleciendo
siempre la defensa de los propios intereses. Residir en la antigua
y bella ciudad exige actualmente una guetificación real
del estilo de vida, o sea, aislarse en condominios horizontales
o en edificios que más parecen jaulas, ambos con fuertes
esquemas de seguridad.
Por
décadas, aislada por el poder económico de los EUA,
Cuba ha conseguido desarrollar un modelo de primer nivel para
el ejercicio de la medicina y de la salud pública para
todo aquellos que necesitan simplemente por tratarse de una obligación
del estado con sus ciudadanos. Un ejemplo para esta América
Latina sinvergüenza que siempre ha fingido a lo largo de
casi 50 anos, que no entendía lo que sucedía con
Cuba con excepción de Canadá y México, el
primero, un país que a pesar de ser vecino de los EUA es
altamente civilizado, pero no se puede decir lo mismo del segundo
que víctima de la proximidad, tuvo siempre un desempeño
soportable en ese contexto. Bien, uno es Franco-Sajón y,
el otro, Latino-Americano para quien se le ha determinado por
los poderosos de turno por años, un padrón de segunda
y tercera categorías. Sin embargo, ambos países
han sido los únicos que se han importado inclusive hoy,
con la Isla manteniendo de cierta forma una postura alejada de
la imposición estadounidense.
Ser
pobre desde la cuna y ser promovido para status superior gracias
a la fuerza política generada al aceptar el Neoliberalismo,
el clone malévolo del Capitalismo, como solución
para la vida de un pueblo, es tener la certeza de ser un canalla
las veinticuatro horas del día impunemente. Lo más
triste de esa experiencia, en particular, con profesionales liberales
jóvenes que se inician en el mercado de trabajo es que
ellos no tienen conciencia de la transformación sufrida.
Son canallas, sin saberlo.
Estudiar
medicina en una universidad tradicional o de las nuevas es tan
dispendioso para el futuro médico que el ejercicio de esta
secular disciplina deberá tener categóricamente
la indicación de obtener el regreso de la inversión
hecha en la formación académica mientras más
rápido, mejor. Claro, este apetito acaba incentivando la
creación de núcleos de poder económico volcados
para la inversión en ese sector.
Así
como en barrios periféricos de esta ciudad existen grupos
de exterminadores para mantener funcionando los negocios del comercio
local aniquilando los jóvenes delincuentes que por no tener
futuro alguno dedican su corta existencia - de lo que ellos tienen
plena conciencia - a asaltar y colocar la integridad de los residentes
bajo constante amenaza y riesgo; fue construida recientemente
una obra particular que ofende la representación moderna
de la matriarcal capital bahiana.
Vi
algo parecido hace algunas décadas cuando visité
Las Vegas. El casino de la Metro Goldwin Mayer era la cosa más
grotesca en términos de lo que sería un pretenso
lujo que afrontaba el buen gusto de cualquier mortal. Un grupo
de inversionistas donde algún director muy influyente,
pero dueño de un profundo complejo de inferioridad, debe
haber decidido construir un casino similar aquí en Salvador,
perdón, no es un casino, es un hospital. Un hospital que
sólo de imaginar los costos de mantenimiento de su estructura
sultanesca por más fundaciones millonarias que existan
dispuestas a pagar para sus funcionarios los carísimos
honorarios de sus servicios que, sin duda, han de ser estratosféricos;
deja a quien quiera que sea con una pulga atrás de la oreja.
Invertir con ese padrón que pretende ser lujo, solamente
funciona en los países Árabes que de tanto petróleo,
tienen que gastar esas reservas económicas ni que sea construyendo
playas de doscientos kilómetros de largo para embelezar
su tediosa vida, por ejemplo, como la de Dubai.
¿Qué
coraje?, ¿qué embasamiento tenemos en América
Latina para tener un hospital como aquel localizado en un barrio
teóricamente de clase media alta mientras a pocos metros
de distancia la miseria muestra la infamia de su presencia como
siempre lo ha hecho durante cuatrocientos años?
Es
obvio, no se puede evitar ni prohibir que personas o grupos posean
esas enormes sumas de dinero, cada uno tiene el derecho de acumular
el monto de dinero que bien entienda y aplicarlo como quiera...
¡Alto ahí! ¡Ni pensarlo! Si se reside en una
ciudad poblada en su gran mayoría por gente de bajo poder
adquisitivo, o sea, los llamados pobres que cargan inevitablemente
sus miserables; no se debe promover e incitar la envidia, a exaltar
el odio silencioso, las ganas de la revuelta y la insurrección
para vengarse consciente o inconscientemente de las diferencias
impuestas de arriba para abajo. Se hace necesario tener una fuerte
actitud personal para no poner la vida en riesgo, a no ser para
algunos ricos, que de tanto sexo, bebida y droga, esta no vale
más nada.
Constantemente,
he pensado que la Derecha es burra, muy burra. No opino sobre
la Izquierda, porque no la conozco bien, conozco en verdad la
Derecha, invariablemente viví en ella. Que esa Derecha
proporcione estudio, escuela, un buen trabajo, no robe el sudor
de los débiles. ¿Ha trabajado? Pague bien y ni agradezca
pero pague. Trabajo gratis es cosa de esclavo y, para todos los
efectos, la esclavitud acabó en las Américas. ¿Por
qué querer enriquecer robando las energías ajenas?
¿Quién fue que estableció esos planos de
comportamiento que hasta hoy se detectan en la mayoría
de los empresarios nativos? Hay que constreñir al empleado
de cualquier manera. Eso ya acabó pero aquí se insiste
y se cree piamente que se trata de la única manera de conquistar
utilidades.
Años
atrás me parecía una buena idea ir a la playa y
conseguir de un buen día de sol, un bronceado bien tropical,
o sea, mucha Melanina en la epidermis, fabricada intensamente
y en régimen de urgencia por el hígado. Cuando pequeño
me ponía azul, cuando ingresé en la edad adulta
era color caoba y ahora en el inicio de la tercera edad, me contento
con un leve color marrón. Todo ese viaje gracias a la tal
de Melanina.
Luego,
crearon el Espacio Schengen, o sea, donde se juntan los
quince países Europeos que a través de un acuerdo
abolieron el uso de visas para transitar entre uno y otro. Si,
son los mismos Europeos que en el pasado se asesinaban entre si
y cuando iban más allá de las fronteras continentales
igualmente, destrozaban y se apropiaban de lo que no les pertenecía,
pillaban la riqueza ajena, de los indios - que eran casi gente
para no decir animales, según ellos - mataron y diezmaron
pueblos donde quiera que fueron con la misma furia y agresividad
como la que se dedicaban entre ellos. Estuvieron en el África
- pobre África, nunca paró de sufrir - y llevaron
el odio, los sentimientos separatistas, segregacionistas y se
hicieron dueños y solo devolvieron los países cuando
sus reservas minerales ya estaban cerca del cero. Si, los Europeos
nunca fueron flor-de-buen-perfume.
Para
el bien o para el mal, hablamos las lenguas que impusieron con
su presencia y fuimos educados con valores y principios practicados
por esos señores, pero tenemos al mismo tiempo las muestras
de los más bajos sentimientos ejercidos por esos pueblos
que aportaron, sino, vea la guerra civil declarada pero disimulada
de Río de Janeiro.
Por
otro lado, el imperio de tan cruel que es a punto de transmitir
por los medios de comunicación electrónicos la manera
como bombardeó recientemente la milenaria Bagdad, sólo
puede confirmar la inquina y el odio aplicados en aquella acción
muy característico de la procedencia de su pueblo. Europeos,
¿no? Pero, aguarde un momento por favor: En realidad, todo
eso que he señalado no es exclusividad del viejo continente.
Eso es propio de la condición humana. Somos una laya en
prueba de experiencia, somos un experimento de vida que insiste
en no olvidar sus raíces primitivas de exterminar el vecino
si su presencia amenaza llevarse las provisiones almacenadas.
Aquí
surge el comentario inevitable de aquella que bien puede ser la
foto del año tomada por Arturo Rodríguez. Esta retrata
la triste condición de ambos lados: el elemento preso casi
que desnudo y los guardas blancos que usan guantes quirúrgicos
para no contaminarse, para disminuir la repugnancia que provoca
la proximidad de esos extranjeros indeseables en suelo Europeo,
fácilmente identificables por la presencia de Melanina
en la piel. Caramba, como ese pigmento infierniza la vida de mucha
gente. Michael Jackson tiene razón cuando manda inhibir
su fabricación en su higado para ser aceptado como blanco
por los blancos jóvenes pero los blancos viejos solo esperan
una oportunidad para colgarlo por el pescuezo pero esa es otra
historia.
El
mundo está en plena ebullición. Ha llegado la hora
de una intensa reflexión existencial porque todo está
siendo reformulado, el medio ambiente, las costumbres, la política
de los gobiernos, la conciencia de que las personas tienen que
ser respetadas, no importa su configuración dérmica
o racial.
El
nuevo medio de comunicación, la Internet, ha modificado
el enfoque conceptual de la propia existencia. El conocimiento
abre las mentes con una velocidad jamás prospectada por
lo que ahora acciones como aquella congelada en la foto, representan
un pasado infame que tiende a terminar, edificios faustuosos construidos
para cuidar de la salud física de candidatos adinerados
deberán ser re-clasificados; la práctica de la medicina
deberá ser repensada, caso contrario, precipitará
actitudes de fuga irremediables hacia la bestialidad.
Aun
así, deberán existir gobiernos bajo la dirección
de personas preparadas, instruidas y concientes que asuman la
misión de intermediar esas transformaciones ya que inicialmente,
los ciudadanos tendrán de contar con cierta supervisión
y tutelaje para supervivir. Pero, todo dependerá de cada
uno de nosotros ahora más que antes porque no va ser fácil.
La fiesta se acabó.
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Guillermo
A.Ortega Noriega, es Periodista y Escritor además de
Webdesigner premiado en Brasily el Exterior. Es Corresponsal
de Antípodas. Hispanic Journal de Austrália.
Es Fundador de la ONG Gros-IPPH
y del GT Grosnet-SWH
Vive en Bahia, Brasil desde 1971. (mitortega@hotmail.com)
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