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El
hombre de cien años.
por
Guillermo Alfonso Ortega - 08 Junio 2007
De
la misma forma que recuerdo: La importancia de llamarse Ernesto
de Oscar Wilde, un libro que nunca leí, pero cuando
pequeño vi entre los títulos de la biblioteca de
mi extrañado padre, viene a mi memoria El Elogio de
la Locura de Erasmo de Rótterdam como el libro que
un profesor de literatura me recomendó que leyese y demoré
50 años para así hacerlo.
La
sabiduría de Erasmo llegó gracias a la gentileza
de un amigo nuevo de esta Villa de Abrantes, cuyo nombre omitiré
porque cuando escribo sólo menciono los nombres de personas
que ya se fueron; este todavía va demorar mucho por aquí.
Libros son pedazos de alma condensada como lo es cualquier manifestación
del espíritu o, sea, el Arte, la belleza y el equilibrio
de las formas, de los colores o de los sonidos.
Por
aquí se viven tiempos de influencia tenebrosa de los medios
de comunicación electrónicos en todas sus maneras
con excepción del maravilloso mundo de Internet. Sí,
en la Internet se puede decir, escribir, cantar, gritar, soltarse,
expresar todo lo que se quiera, no hay nadie para controlar ni
que sea un milímetro de la libertad de ir y venir, de hablar
y escribir lo que se piensa. Es obvio que siempre existen los
intereses de aquellos que tratan de interferir pero no lo consiguen
porque no pueden. La Internet es la oportunidad, que no existía
tiempos atrás, de que seamos nosotros mismos, duela a quien
duela y todo indica que duele a muchos.
He
pasado por dos semanas de la mayor soledad intelectual - puede
parecer pretencioso, pero es verdad y pido disculpas. Como ya
lo expresé anteriormente, no soy ni nunca fui de Derecha
ni de Izquierda. Siempre fui lo que mi cabeza mandó porque
esta, mi testa, es el único verdadero capital que siempre
poseí, el resto son suposiciones, porque jamás iría
colocarla al servicio de nada ni de nadie por más cardinal
que pueda ser su posición. El cuerpo puede hasta ser alquilado,
vendido; la mente, no. Ella sólo debe funcionar a mil por
hora cuando se cree en aquello que se está involucrado.
Los
medios de comunicación bombardean tanto por donde se mire
que está presente: el punto de vista de los dueños
del poder, del poder económico es verdad, que domina y
subyuga a los políticos extra-muros, extra-fronteras geográficas.
Ahí está el problema del congreso y no voy opinar
sobre eso porque - hablando sinceramente - muero de vergüenza,
la vergüenza que los descendientes brasileños de nuestra
respetable familia ni saben que viven a no ser por una apatía
existencial anónima que se manifiesta subrepticiamente
en la psique colectiva a través del comportamiento diario.
La
hermosa actriz que sucede ser una mulata y que hace el personaje
de una trabajadora del sexo, una batalladora sexual, en la novela
de las nueve de la noche es mucho más noble, sincera consigo
misma y correcta que muchos elementos que después de ser
electos por el voto popular visten el papel de Padres de la Patria
y esto en toda la América Latina. En el caso de Brasil,
dejo esto para que el lado nativo de nuestra familia aborde ese
tema. Soy un extranjero de buena fe y lo máximo que puedo
hacer es observar callado, ahora, si hubiera decidido por la nacionalización,
bueno, ahí sería otra cosa pero a esta altura de
la vida, está bien de la manera como está.
Este
señor tiene poco más de sesenta años, jubilado
de la empresa de petróleo brasileña que hubo momentos
en que merecía el nombre de 'Madrezota' por los sueldos
en una época, inflacionarios pero súper-protectores.
Todo aquel que trabajó y se jubiló en ella, recibe
actualmente pagos que nada tienen que ver con la realidad nacional
y con el propio perfil de personas que con poca escolaridad fueron
entrenadas para laborar generalmente en los procesos operacionales
de las refinerías bajo, casi siempre, grandes riesgos de
accidente y hasta muerte.
Este
señor jubilado de la empresa petrolera es un autodidacta
feroz, capaz de leer tres o cuatro de los últimos best
sellers simultáneamente, además de los que lleva
en su lujoso vehículo para aprovechar el tiempo cuando
se detiene en los semáforos. Fue él quien me prestó
el libro de Erasmo y a quien le sugerí hacer unos viajes
a Cuba, a Venezuela, así como visitaba Europa. Su actitud
instantánea contra Cuba y Venezuela fue de lo más
reaccionario que podría imaginar, parecía una copia
fiel de todo lo que los medios de comunicación ultraderechistas
divulgan contra el primero y más recientemente, contra
el segundo país, usando justamente esos instrumentos subyugados
que tienen y controlan en toda la América Latina entre
los que se incluye la red de TV venezolana que no tuvo su concesión
renovada por el gobierno de ese país.
Este
otro señor está para completar cien años
de existencia y al ser indagado por el entrevistador de un conocido
semanario brasileño hace algunos días, si tenía
miedo de la muerte respondió:"No, me siento
tranquilo ante lo inevitable. No tengo religión. Para mí,
la ciencia explica todo. Pero la idea de la muerte o la noción
de un ser que comanda todo es un misterio permanente en el pensamiento
del hombre, muy incomodado con la perspectiva de un día
tener que desaparecer para siempre". Oscar Niemeyer,
el arquitecto que proyectó Brasilia muestra que la naturaleza
lo la escogido con la lucidez que le fue permitida al alcanzar
esa frontera y poder ajuiciar con sobriedad aquello que todos
conocen y muchos no comprenden.
¿Por
qué este hombre, filosóficamente lúcido,
venerado y respetado por su genialidad en todo el Brasil y en
el Exterior, que considera una pena que exista gente tan
mediocre como Bush, es capaz de llamar Hugo Chávez
de Guerrero en Defensa de la América Latina?
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Guillermo
A.Ortega Noriega, es Periodista y Escritor además de
Webdesigner premiado en Brasily el Exterior. Es Corresponsal
de Antípodas. Hispanic Journal de Austrália.
Es Fundador de la ONG Gros-IPPH
y del GT Grosnet-SWH
Vive en Bahia, Brasil desde 1971. (mitortega@hotmail.com)
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